Sin derechos fundamentales en Cataluña

El pasado 11 de septiembre, algunos separatistas utilizaron las RRSS para convocar una acampada tipo Maidan en Barcelona, aunque finalmente y tras su escaso éxito, terminaron haciendo una sentada con cuatro gatos en la Plaza San Jaime. Eso sí, nadie les impidió ocupar un espacio público.

 

 

Pasada la monótona Diada de cada año, y movidos quizá por un sentimiendo de lástima que puede sentir quien vende motos gripadas a ilusionados incautos, varios políticos separatistas se acercaron para fotografiarse con aquellos defensores de la republiqueta: sonrían por favor. Incluso el mismo Quim Torra detuvo su coche (y escolta) para, tras arengar un poquito a los muchachos con un par de zanahorias tipo “ya casi estamos” o “vosotros seguid ahí que me voy a comer y enseguida implemento la republiqueta”, marchó ligero al condumio. Tras aquellas palmadas en el lomo, los ocupas siguieron en su sitio sin que tampoco nadie les  impidiese ocupar una plaza pública ese día.

 

 

 

Ante el fracaso del Maidan fake pero espoleados por las caricias en su lomo de políticos ad hoc, el movimiento proseguía con las llamadas a ocupar la plaza pública. La impunidad es un potenciador infalible.

 

Y así, los ocupas seguían organizándose: lista de la compra, tiendas de campaña, todo a plena luz y a escasos metros de agentes de policía. Pues no es lo mismo una policía integral que una policía íntegra. Sigamos con el relato.

 

 

Pero entonces, el sábado ocurrió una cosa sorprendente: había conocimiento de que el domingo 16 estaba autorizada una manifestación de la asociación Hablamos Español en la misma Plaza de San Jaime, ahora ocupada por los separatistas. Había tensión en los acampados: ¿desalojarían los mossos la plaza? Los rumores se extendían y la intranquilidad se adueñaba de los ocupas. Hasta que apareció un comunicado de la Consejería de Interior del Govern de la Generalidad para tranquilidad de sus camaradas: nadie será expulsado de la plaza. Y por si el comunicado no tuviese suficiente repercusión,  la consigna balsámica también fue propagada por el periodismo  subvencionado. La totalidad de los recursos para la totalidad de la política totalitaria.

 

Dicho lo cual ¿qué más se puede esperar ante tanta condescendencia? Pues lo lógico y normal en la Cataluña separatista: una llamada general  por parte de los CDR y otros grupos para ejercer boicot contra la asociación Hablamos Español y su derecho de reunión y manifestación. Como así fue: los antidemocráticos movilizaron a sus huestes pues en Cataluña no hay más derechos fundamentales que los que ellos permitan, pues las calles son suyas y los mossos les realizan el consiguiente cordón policial.

 

 

 

 

En este punto hay que volver a recordar que una asociación había convocado para el domingo 16, siguiendo todos los cauces legales para poder ejercer su derecho de manifestación, un evento que terminaría en una plaza ocupada (recordemos) desde la noche del 11 de septiembre. Atención pregunta: si usted es conocedor de que dos corrientes de pensamiento confluirán en un mismo punto ¿trataría de evitar la confrontación? Pues los Mossos no piensan así,  y por eso los ocupas continuaron instalados con sus tiendas ante la estupefacción de quienes venían que, pese a la autorización para una manifestación siguiendo los cauces legales, los indicios de posibles problemas eran más que evidentes. Pero los Mossos bien, gracias.

 

Amaneció un domingo 16 con cada vez más gente acudiendo a plaza San Jaime, sin que nadie impidiese el acceso de personas que venían ataviadas con la parafernalia separatista al uso; recuerden: posteriormente se celebraría allí el final de una manifestación que, no hace falta ser mosso para saberlo, podría generar episodios de confrontación. Pero nadie hizo nada. Y allí aparecieron generadores de electricidad, equipos de sonido… ¡de todo! Y todo sin autorización; y todo ocupando el espacio público. ¿Quién es tan insensato para permitir todo esto?

 

 

Y efectivamente pasó lo que tenía que pasar: que la manifestación de Hablamos Español no se pudo celebrar con total normalidad. Es decir: nadie garantizó unos derechos fundamentales consagrados en la Constitución, lo que nos conduce a una descorazonadora conclusión: el Estado está ausente en Cataluña.

 

Diversos dirigentes políticos e incluso agentes de los mossos constitucionalistas, han puesto en evidencia la falta de libertades en Cataluña. Ahora bien ¿ustedes creen que pasará algo? No pasará nada; como nada pasó cuando pusieron en riesgo la seguridad del Jefe del Estado…

 

También diversos medios han recogido la vulneración de derechos de miles de ciudadanos ¿creen que esto ocupará la atención del próximo consejo de ministros? ¿Creen que el ministro del Interior o la delegada del Gobierno en Cataluña harán algo? No esperamos nada, porque nada pasará.

 

Pese a la tristeza de lo acontecido hoy, solo queda mandar un mensaje de esperanza, de resistencia, de valentía: nadie vendrá a defendernos y ahora mismo solo contamos con nuestras propias fuerzas, por eso únicamente nosotros conquistaremos nuestros derechos. Somos una nación organizada y en movimiento que no entiende de componendas políticas ni pactos inconfesables. La libertad y nuestra soberanía nacional no dependerá de quien ocupa La Moncloa o la Plaza San Jaime. Vamos a defendernos.

    

 

Post scríptum

Por supuesto y tras la “hazaña” de impedir el libre derecho de manifestación, por la noche Quim Torra y Riera de la Cup, acompañado de la escolta de mossos, se acercaron a dar las gracias a los acampados.

Nadie del gobierno o su delegación en Cataluña tuvo unas simples palabras para las gentes de Hablamos español. Está dicho todo.

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