CATALAN REVOLUTION

INTRODUCCIÓN

Echando la mirada atrás, uno se da cuenta de cómo una simple decisión puede cambiar el rumbo de tu vida.

Son momentos convulsos los que se viven actualmente en Cataluña, por ende, en el resto de España. Hemos pasado, en cuestión de horas y de días, de una situación de total normalidad a una situación tal, que ya es insostenible e insoportable.

Y surgen las preguntas, en un intento de dar alguna explicación razonable a una situación del todo irracional. ¿Cómo hemos llegado hasta este punto? ¿Quién nos ha arrastrado hacia esta sinrazón? Y todo esto al final, ¿para qué?

Algunas de las preguntas muchos ya las tenemos bien claras, y podríamos identificar al responsable principal y a sus secuaces, incluso a sus títeres y a la jauría de perros sarnosos que no paran de ladrar y esparcir sus excrementos allá por donde su dueño los saca a pasear.

Pero, aun así, hay algunas cosas que llaman la atención, y nos abocan recuerdos de tiempos pasados, y no son tiempos agradables precisamente.

Durante las siguientes semanas iré narrando en capítulos las historias de personajes, reales o de ficción, eso queda al gusto del lector, ya sea porque se pueda sentir identificado con lo que está leyendo o porque lo ve de forma lejana y prefiere abstraerse de la situación para no tener una sobrecarga de empatía. Al final quedará una cosa, una reflexión que deberíamos tener todos.

Capítulo 1: Fascio Secesionista

Cuando uno es pequeño piensa que las cosas pasan muy despacio, disfrutamos de los buenos momentos y éstos siempre son los que primeros que más rápido se acaban y, los malos momentos, los que nos parecen interminables, tanto, que por mucho que mirásemos el reloj cada 5 minutos, las agujas, para nuestra inocente mirada siempre estaban en la misma posición, se hacían eternos.

Pero aun así, todos hemos pasado por esta fase de la vida, en ella aprendemos, casi sin darnos cuenta, de cómo seremos en un futuro.

Somos una esponja que absorbe todo tipo de conocimiento, y nos relacionamos con otros críos, hacemos amistades, pandillas de juegos en el recreo, amigos al fin y al cabo.

Al menos eso pensaba, eso quería entender, porque había algo que escapó a mi entendimiento en aquella época, y que tras los años llegué a comprender por completo el por qué me pasó eso durante la infancia. Era un niño charnego.

¿Pero qué lleva a que un niño le diga a otro, que hasta hace 24 horas eran amigos, que no se junta más con él ni jugarán nunca más porque es “un charnego”?

Ahora, de adulto, llego a entender y comprender el porqué del descalificativo, del uso despectivo y despreciativo que se hace al usar esa palabra para referirse a otros. Pero eso es ahora, antes no, siendo niño no, y era algo que no llegué a comprender. Que amigos, o al menos eso creía yo que eran, comenzasen a mirarme con desprecio, a darme la espalda y casi excluirme de las amistades que teníamos en común y, dejar de hablarme para siempre.

¿Tan crueles podemos llegar a ser de pequeños? Tanta maldad, odio, rechazo y soberbia, a tan temprana edad no es normal. Algo fallaba, algo se escapaba a mi entendimiento por entonces. ¿Le di mayor importancia? Puede que al principio sí, hasta llegó a enfadarme. Pero me acordé de un consejo de mi abuela: si subes una montaña con una mochila llena de piedras, estas sólo te lastrarán el camino, no te harán bien, saca esas piedras de la mochila y una vez ligero de carga, podrás subir a la cima más alta sin problemas.

Pues le hice caso, dejé la mochila sin piedras, vamos, que no había forma de encontrar por ningún rincón ni recoveco de la mochila ni un grano de arena.

Pero cuál fue mi sorpresa, mi confusión, al comprobar que allí donde uno nació, la tierra que le vio nacer, al regresar, le llaman a uno, de forma despectiva, “el catalán”.

¿Qué era pues? ¿un apátrida? Algo se escapaba a mi entendimiento en esos años. Por un lado, en el lugar que me vio crecer y madurar era un “charnego”, y para los que vivían en la ciudad donde nací, era “el catalán”, pero de forma despectiva por igual en ambos sitios.

Con algo tan simple como lo descrito anteriormente, es posible que a muchos les sea familiar la situación; así es como empieza la elaboración y el desarrollo de lo que actualmente conocemos como adoctrinamiento. Ahí empezó todo, en la escuela, en la educación de los más jóvenes, moldeables y los más vulnerables, los niños.

Controlan la educación, controlan los contenidos, controla el mensaje subliminal que se va esparciendo cual polen por el viento, controlan los medios de comunicación públicos y hacen uso partidista de éstos privando al resto de su disfrute, pues solo se dedican a provocar aun más rechazo, más repulsa y odio hacia los que pensamos distinto a ellos. Controlan el cuerpo policial que no dudan en usar a modo de policía política. Pero no oses a protestar ni a quejarte y mucho menos a exigir tus derechos, pues entre ellos, nuestros derechos no existen, no los han usurpado en pro de sus mentiras.

Y si lo hacemos, todos, alguna vez que otra, en un medio u otro hemos recibido un mismo calificativo por parte de los portadores de la verdad suprema, para ellos, somos unos fascistas y unos fachas.

¿Fascistas?

¿Acaso sabrán qué significa ese término? Hay que tener en cuenta que, uno de los medios que controlan para poder tener controlada a las masas sociales es la educación, pero no una educación de calidad y veraz, no, una manipulada y creada ad hoc para sus fines y propósitos.

Veamos quién, cuándo y dónde nació el fascismo, qué le caracteriza, y las similitudes con el actual gobierno de Cataluña.

El fascismo, Benito Mussolini. 1919

La Fascio romana, del latín fasces, representada por un haz de varas y un hacha, era una representación del poder de los cónsules en la época de la República Romana. El haz de varas representaba la fuerza de muchos unidos y obedeciendo los deseos de su líder, la autoridad del Estado, de dónde emana la fuerza suprema de la ley y el orden de la nación, la justicia. Y el hacha era el símbolo del poder del Cónsul.

Benito Amilcare Andrea Mussolini, nació el 29 de junio de 1883 en Dovia di Predappio, en la provincia de Forlí, Italia.

Benito Mussolini quiso dirigir, controlar el sentimiento de insatisfacción que se apoderó de la sociedad italiana al verse relegada de las negociaciones de paz tras la primera guerra mundial, e hizo una llamada a la lucha contra los partidos de izquierdas, a los cuales culpaba de la caída de la importancia de Italia en la Europa de entonces.

Pero hay que recordar, que Benito Mussolini estuvo militando en el partido socialista italiano y fue expulsado de éste por estar en contra de la posición del partido socialista que se oponía a la entrada de Italia en la Primera Guerra Mundial.

En 1919 creó los Fasci Italiani di Combattimento (Fasces Italianos de Combate), unos grupos armados de agitación que actuaban con total impunidad contra militantes de izquierdas y que fueron el germen del futuro Partido Nacional Fascista, fundado por el mismo Mussolini en noviembre de 1921.

Durante la época de entreguerras se produjo el auge de los totalitarismos europeos de la historia reciente. La primera manifestación de este totalitarismo fue el fascismo, creado por Benito Mussolini quien se hizo con el poder en 1922 e impuso una dictadura de partido único, el Partido Nacionalista Fascista.

El #RégimenFascista italiano sería el principal aliado de Adolf Hitler durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

El 9 de noviembre ( 9-N )

El 9 de noviembre de 1921, Mussolini intenta convertir en partido político a los Fasci Italiani di Combattimento, creando el Partido Nacional Fascista (PNF) en Roma, con el cual alcanzó una gran popularidad mediante la exaltación del panitalianismo, el expansionismo y el anticomunismo, sirviéndose de su influencia militar apoyada por la eficiente propaganda fascista y las concentraciones de masas cargadas de simbolismo.

¿Fecha curiosa, verdad? Mussolini crea el Partido Nacionalista Fascista, de gran popularidad, que buscaba el #panitalianismo, #expansionismo y #anticomunismo, apoyándose en su influencia militar, un eficiente campaña propagandística y grandes concentraciones de masas civiles cargadas de símbolos.

Tiene su origen en el nacionalismo italiano, el cual buscaba ampliar sus fronteras de influencia, necesarios para afirmar su fuerza y su superioridad, evitando caer en la decadencia y el olvido.

El fascismo vino de la mano de Benito Mussolini tras finalizar la Primera Guerra Mundial, era un movimiento político y social, de carácter totalitario y nacionalista.

Esta ideología se basa en un Estado todopoderoso que dice encarnar el espíritu del pueblo. La población no debe, por lo tanto, buscar nada fuera del Estado, que está en manos de un partido único.

   “El pueblo es el cuerpo del Estado, y el Estado es el espíritu del pueblo. En la doctrina fascista, el pueblo es el Estado y el Estado es el pueblo. Todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado”.

      Benito Mussolini

Es imposible no intentar encontrar similitudes con situaciones que se están produciendo en Cataluña y se han producido en un pasado no muy lejano. Los principios que rigen el fascismo son los mismos argumentos que se aplican desde el #pancatalanismo identitario que caracteriza el independentismo catalán.

Sus ansias de construir a cualquier precio unos inexistentes Países Catalanes les llevan a la manipulación de la historia y a la manipulación de ésta en las escuelas catalanas, en las cuales el uso del catalán está impuesto a fuego y hierro. Mientras se discrimina y reprime cualquier intento del uso del español en las escuelas catalanas, quedando casi apartada a la extinción en sus escasas dos horas semanales de Lengua Española. Cosa que tampoco no asegura que ésta se produzca en español.

Cuenta con el apoyo propagandístico de los medios de comunicación públicos catalanes, la TV3 y la RAC1, que no paran de vender los beneficios de la República Catalana, el derecho a la autodeterminación, el derecho a decidir, la libertad de expresión, y así, un largo etcétera de “buenas prácticas deontológicas en periodismo de calidad, objetivos y veraces”.

El fascismo es elitista (dirigentes de las clases altas e instauran sistemas jerárquicos de dudosa calidad democrática y autoritarios para reprimir al pueblo), xenófobo, misógino y anticultural.

El fascismo sacrifica para sus propios fines a los pueblos o culturas que desprecia, lo estamos viendo en las Baleares y Valencia, donde están imponiendo el uso del catalán por encima de sus propias lenguas regionales, el mallorquín y el valenciano. O con la imposición del euskera en Navarra.

Qué decir de la fuerza armada con la que cuenta, esos que durante la madrugada y a lo largo del #1O no vieron ninguna urna, que nunca identifican a los que colocan basura amarilla en los espacios públicos a plena luz del día, pero tienen bien controlados durante la noche a los ciudadanos de bien, que eliminan esa basura de los espacios públicos. Que por órdenes de sus superiores están a la caza del compañero que no abrace la bandera y el discurso secesionista. Aunque viendo lo visto, más que secesionista o independentista, habría que llamarles por su nombre: fascistas nacionalistas totalitarios o, lo que es lo mismo y más breve, #RégimenFascista.

El otro 9N

9 de noviembre de 2014: En Cataluña se celebra una consulta no oficial sobre la independencia, después de que el Tribunal Constitucional español vetara el referéndum de autodeterminación que Artur Mas intentaba hacer.

27 de septiembre de 2015: Junts Pel Sí, fruto de la alianza electoral entre Convergència (la antigua CDC), el partido de Artur Mas, y ERC, el partido de Oriol Junqueras, vence en las elecciones regionales anticipadas. Mas lo presenta como una votación plebiscitaria sobre la independencia de Cataluña.

Son demasiadas coincidencias entre el pasado y el presente. ¿O tal vez no?

Así que, cuando os llamen otra vez fachas o fascistas, recordad, que en realidad se lo están diciendo a ellos mismos, sin darse cuenta; pero es el precio de haber sido adoctrinado con una historia inventada y unos países catalanes inexistentes. Los verdaderos fascistas son ellos.

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